¿Es el hombre, como algunos insisten, un intruso accidental en un mundo básicamente hostil? ¿Está condenado a su autodestrucción por sus pasiones desenfrenadas y por su violencia? ¿O es su destino hacer fructificar la simiente de Realidad Última que yace oculta en el lugar secreto de su propio ser y que debe descubrir y nutrir por sí mismo? En este libro, profundo e inspirador, un filósofo, hombre de ciencia y especialista en Yoga adopta este último punto de vista.
El más profundo interés del hombre reflexivo ha de dirigirse seguramente a considerar la naturaleza y relaciones entre los tres grandes factores mencionados en el título: hacia el Hombre, sus orígenes, sus miras y su destino; hacia Dios, no como una deidad 2 antropomórfica sino como la! fuente de toda vida y de todo ser; y hacia el Universo, el campo en el que se desarrolla el estupendo drama de la evolución que involucra a ambos, lo divino y lo humano. Pese al majestuoso desfile de conceptos ofrecido, su comprensión se ve facilitada por la claridad con que han sido presentados y por los numerosos diagramas y tabulados con que son ilustrados. Además, los lectores reflexivos de todo el mundo recibirán del libro la recompensa de una iluminadora síntesis entre las concepciones de Oriente y Occidente.